Ya estamos en verano y muchos de nosotros o bien estamos a punto de irnos de vacaciones o estamos en ello, de igual manera, tanto si tienes vacaciones, estás disfrutando de ellas o no, podemos hacer que este verano sea un verano consciente, un verano en el que podamos practicar nuestra atención y con ello ser más conscientes de los buenos momentos que nos vengan.

Por lo que, así es …  os vamos a dar unas recomendaciones, para que disfrutemos de este verano ya sea de un paseo, de una conversación, si tenemos hijos de esas horas que pasamos con ellos… y es que llevamos una temporada hablando de crecimiento personal, ya sea de yoga, de mindfulness, inteligencia emocional, coaching… por lo que vamos a poner en practica algo más de lo aprendido.

Mindfulness: atención al momento presente

Vamos a comenzar con la definición que dio Jon Kabat Zinn sobre lo que es Mindfulness,  diciendo que es “la conciencia que surge cuando decidimos prestar atención a algo de una manera deliberada, de una manera voluntaria y sin juicio”.

Cuando dice la conciencia que surge, es ese “darse cuenta”, si yo elijo observar, y llevar la atención al camino del coche a la oficina (por ejemplo) pues voy a ser mucho más consciente de cómo es ese camino, de lo que hay alrededor, de las personas con las que me cruzo, de los sonidos… quizás no solo de los sonidos de los coches o de la gente hablando sino de otros sonidos…. Y esto es porque hemos llevado la atención de manera consciente y deliberada…. Y esto lo podemos practicar con cualquier aspecto al que yo elija llevar mi atención.

Por lo tanto, tiene que ver con esa Conciencia, ese darse cuenta que decimos, que surge cuando yo lo elijo voluntariamente llevar mi atención a mi propio cuerpo, a mi propia respiración, a mis propios pensamientos, a mis propias emociones, por lo tanto, ahí voy a ir descubriendo matices que ya estaban ahí, pero yo no era consciente de ellos, ¿por qué? Porque no estaba llevando mi atención.

Y esto lo vamos a hacer de una manera amable y sin juicio, porque no se trata de decir pues me gustaría que este camino fuera más bonito, hay demasiada gente, mucho ruido… no,es eso,  … se trata de observar sin juicio y con amabilidad.

La respiración siempre nos acompaña y conectar con ella nos trae de manera inmediata al momento presente, nos trae al aquí y al ahora, y nos ancla al cuerpo, por tanto, cualquier momento del día en que prestemos atención a nuestra respiración se convierte en un momento de conciencia meditativa. Por ejemplo, cuando te levantas puedes llevar la atención a tu respiración, al proceso de inspirar y espirar, pero sin cambiar el ritmo de la respiración … solamente observándolo… o en cualquier momento del día, cierras los ojos si eso te ayuda y respiras…. Además, ahora tenemos aplicaciones en los móviles y relojes que nos lo pueden recordar… podemos hacer varias paradas a lo largo del día para respirar… y esto que es tan sencillo, es una forma muy eficaz de conectar con el presente y orientarnos hacia nuestro cuerpo y lo que estamos sintiendo, no solo mientras meditamos, sino en medio de nuestra vida cotidiana.

Si tienes niños, durante este verano también puedes enseñarles a ellos a respirar, les ayuda mucho a gestionar sus emociones, o frustraciones en un momento determinado…

Movimientos conscientes de Yoga

Hemos hablado del yoga, así que, vamos a poner en práctica los movimientos conscientes que nos trae el yoga, y que podemos realizar cada vez que queramos, podemos levantarnos por la mañana y lo primero que podemos hacer después de ser consciente de nuestra respiración y estar unos minutos llevando la atención a cada inhalación y exhalación, nos podemos levantar y realizar una pequeña rutina para dar movimiento a nuestro cuerpo y prestarle atención.

Por ejemplo, podemos comenzar el día realizando unos movimientos, estiramientos en el cuello… inhalamos y con la exhalación llevamos la oreja derecha al hombro derecho, percibiendo cualquier sensación de estiramiento de tu cuello, conectando con la respiración…. Luego vamos al otro lado, inhalando y al exhalar llevamos la oreja izquierda hacia el hombro izquierdo… para luego poder hacer suaves rotaciones del cuello acompañándolo con la respiración.

 

Podemos continuar dando movimiento a los hombros, inhalando y subiendo los hombros y al exhalar llevándolos hacia atrás y abajo, rotando unas 3 ó 4 veces al mismo ritmo de la respiración, luego lo haremos al revés, inhalando subimos los hombros y al exhalar los llevamos hacia delante y abajo… otras 3 ó 4 veces.

Continuamos ya de pie, con las piernas un poco separadas como el ancho de las caderas e inhalando y subiendo los brazos manteniéndolos uno enfrente del otro, con los brazos activos y firmes para alargar y estirar así nuestro cuerpo, de ahí podríamos cogernos con la mano derecha la muñeca izquierda y al exhalar inclinarnos un poco hacia la derecha, notando el estiramiento del costado izquierdo…. Y luego al otro lado…

De ahí, podemos pasar a una torsión,  nos llevamos las manos a la cintura, y dejando los pies, piernas y caderas mirando al frente, inhalamos alargamos nuestra columna hacia arriba, como si quisiéramos crecer un poco más y al exhalar giramos nuestro cuerpo hacia la derecha, como mirando por encima del hombro derecho y teniendo en cuenta que el movimiento nace de la cintura…las caderas siguen de frente,  nos quedaríamos un ratito aquí conectando con la respiración y luego giraríamos hacia el otro lado, de la misma manera y conectando siempre con la respiración….sintiendo cómo la inhalación te expande y la exhalación te permite avanzar en la postura de manera relajada sin forzar.

Es una breve rutina de unos 10 minutos y te da energía y conexión con el cuerpo, empezando el día ya con otra energía diferente, otra conciencia….

Cualquier deporte es perfecto y complementario uno de otro, si además eres corredor o practicas cualquier otro deporte puedes terminar tu rutina deportiva con una secuencia de posturas o asanas, como se llaman en yoga, que te ayuden a fortalecer los músculos y estirar, aportando mayor flexibilidad a tu cuerpo y eso ayuda siempre a cualquier deporte, además consigues prevenir lesiones y te ayuda en la recuperación.

En un post anterior os dimos una pequeña secuencia de asanas para realizar antes, o después de una carrera, aunque realmente nos sirve para cualquier ejercicio físico en el que necesitemos soltar, en el que necesitemos estirar zonas determinadas de nuestro cuerpo y al mismo tiempo fortalecerlas… a modo recordatorio, Ardho Mukha  o más conocida como perro boca abajo, la postura del triangulo, la paloma, la mariposa, malasana… esta secuencia la tenemos también en nuestro blog, tenemos las fotos por si queréis verlas…

Gratitud: “un corazón agradecido es un corazón lleno” Cicerón

La gratitud es una emoción que te ayuda a mejorar tu vida, y podemos potenciarla apostando por una actitud positiva valorando lo que tienes, ¿Qué cómo se hace esto? Evitando malgastar energía comparándote con otras personas, deseando cosas que no tienes… enfocándonos, por tanto, en lo positivo, valorando lo que si tienes. Agradeciendo lo mucho o poco que tengamos. Ten cuenta que lo que haces es agradecer lo que está ahí por el simple hecho de que podría no estarlo.

Y esta actitud positiva la podemos activar durante este verano con acciones como Salir al parque, sentarnos al sol y tomándonos un momento en silencio para apreciar lo que tienes en la vida. Intentando disfrutar el momento presente al máximo, sea lo que sea lo que estés haciendo… paseando por el parque, sentado en la playa, haciendo una excursión, nadar…. Disfrutando también de las cosas que nos gustan hacer, como leer, escribir, hacer deporte, bailar…

Podemos aprovechar, que igual ahora tenemos unos días de descanso para comenzar un diario de gratitud, puedes escribir en el cada día 5 líneas por las que te sientes agradecido… puedes empezar sintiéndote agradecido de estar vivo. Luego puedes empezar a escribir acerca de algo que tengas a tu alcance en ese momento, como el agua que bebes, la ducha que te acabas de dar, el dormir en una cama cómoda… Disfruta las actividades que te hacen sentir feliz, aun cuando puedas no ser un experto en ellas, como bailar, cantar o escribir.

Y es que una buena actitud… una actitud positiva… te ayuda a reconocer, aceptar y dejar ir las emociones negativas desde el momento en que empiecen a surgir, cambiando con ello la perspectiva del día.

A modo de resumen sería, llevar la atención a nuestro propio cuerpo, a la respiración y también a lo que sentimos…¿cómo podemos hacerlo? Desde que nos despertamos… dando mimos a nuestro cuerpo, prestándole atención con esa rutina de comenzar el día que acabamos de deciros, o por la noche, también nos ayuda a liberar tensión y así dormir mejor… llevando la atención de manera consciente y deliberada a lo largo del día a aquellos momentos, objetos, paseos, conversaciones… y así disfrutar de aquellos momentos, que nos hacen felices, que nos sacan una sonrisa porque esos momentos están en el presente… y podemos traer nuestro cuerpo y nuestra mente al presente a través de la respiración, porque cualquier momento del día en el que prestemos atención a la respiración se convierte en un momento de conciencia… Y practicando la gratitud, expresarla dando las gracias, y recordando que la gratitud se trata de ser consciente de lo que tienes, no de lo que no tienes.

 

 

 

 

 

 

 

 

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