El miedo

Hoy hablamos del miedo, y es que todos sentimos miedo, en alguna ocasión en nuestra vida… o en muchas hemos sentido y sentimos miedo… forma parte de la vida, porque además si no lo sintiéramos viviríamos en peligro, de hecho, de inicio podríamos catalogar el miedo como una emoción negativa, pero realmente no es así, ya que no hay emociones negativas o positivas, simplemente se sienten como agradables o desagradables. El miedo, puede resultar desagradable pero realmente su función es protegernos, por lo tanto, no es negativo, puesto que los mecanismos del miedo captan todo aquello que pueda ser una amenaza, gracias a ello tenemos cuidado al cruzar la carretera, al conducir… porque, como decimos, el miedo, es una emoción que nos protege, para no ser insensatos, para tomar buenas decisiones, para ser prudentes…

El miedo es una emoción de las que consideramos “desagradable” sin embargo, si no tuviéramos miedo nuestra supervivencia estaría en peligro, gracias a que el miedo como nos manda avisos cada vez que estamos en peligro… fisiológicamente incluso nuestra respiración se hace irregular, con inspiraciones cortas por la boca… los ojos se abren y las pupilas se dilatan, el cuerpo se tensa… el miedo es necesario … el problema es cuando este miedo no es adaptativo, es decir reaccionamos de la misma manera ante por ejemplo un enfrentamiento a un león que a mantener una conversación que nos puede resultar tensa con otra persona…

Reacciones frente al miedo

Frente al miedo tenemos tres reacciones: atacar, huir o quedarnos parados…  sin embargo, de estas tres reacciones, la que más puede ayudar a soltar ese miedo (salvo que nos encontremos ante un peligro inminente claro) es el ataque, es decir “la acción”.

Hoy en día nuestros mayores miedos, a nivel genérico, (lógicamente cada uno de nosotros tenemos nuestros propios miedos), pero en general hablamos de miedo a la incertidumbre, miedo a la soledad, a tomar decisiones…  por tanto, teniendo en cuenta estos miedos, la huida y la parálisis no nos ayudan, de hecho, la parálisis alimentará nuestro miedo, y al quedarnos parados tendremos dos problemas: la amenaza que percibimos y la propia creencia que nos surge de no poder afrontarlo…

Huir, salvo que sea huir de un depredador, ese león,  ahí claramente la mejor opción es salir corriendo… pero salvo ante este tipo de peligros inminentes, la mejor opción sería el ataque, la acción … ocuparte en lugar de pre-ocuparte. Y es que la mayoría de nuestras preocupaciones vienen dadas por cosas que no han sucedido y probablemente nunca sucederán, hay un porcentaje muy bajo de preocupaciones reales que no se pueden cambiar, pero también de problemas importantes que se pueden cambiar.

El miedo es una valiosísima señal que nos indica que hay una desproporción entre la amenaza a la que nos enfrentamos y los recursos con que contamos o con los que creemos contar para resolvera, ya que muchas veces es una cuestión de creencias. Aquí hay que tener en cuenta una premisa muy importante: no es valiente quien no tiene miedo, si no quien pese a tenerlo, se enfrenta. Por ejemplo: Alguien puede tener miedo a hablar en público, y para otra persona no le supondrá ningún problema…  Aquí, ante este miedo a hablar en público, podríamos preguntarnos ¿qué es lo peor que te puede pasar?  Y ante la respuesta… volver a preguntarnos… ¿y qué es lo peor que te puede pasar?… y así continuamente… pretendiendo poner un poco de razón al miedo.

¿Dónde vive el miedo?

Vive en el futuro pero también en el pasado, en un pasado en el que hemos tenido alguna experiencia desagradable y ha quedado marcado en nosotros y es precisamente el miedo a que vuelva a ocurrir lo que hace que nos entre más miedo… si en el pasado cuando esa persona que tiene miedo a hablar en público, le pasó que no se la escuchaba, y tuvo que hacer muchos esfuerzos y se sintió mal, con vergüenza quizás… pues ahora es posible que recree esa experiencia y posiblemente mas exagerada, porque ya le está poniendo mayor emoción….

Cómo gestionar el miedo

Lo primero que podríamos hacer es observarlo… nos convertimos en ese observador que observa el miedo…finándome dónde lo siento, qué pienso cuando lo siento y lo tengo, queé hago, cuándo lo siento… se puede manifestar de manera física, un nudo en el estómago, nerviosismo….

Luego, vamos a entenderlo… a entender de donde viene y por qué está aquí, cual es el mensaje que te trae… viene de creencias familiares, de vivencias… y qué te quiere decir…  son miedos fundados o infundados, y por últimos actuar, porque en la medida que no hagamos nada, el miedo crecerá, pero si lo observas y lo afrontas, ese miedo disminuirá.

Y es que no actuar a veces es peor que actuar porque te da la tranquilidad de que lo has intentado, de que has sido valiente, si no estás actuando, cabria preguntarse ¿qué precio estás pagando por no intentarlo? Incluso podemos hacer una lista, no hay nada mas claro que verlo por escrito.

Como decía George Addair, “Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo”.

Ante el miedo… lo primero que podrías hacer es “Identificar tu miedo”, ponerle nombre… “tengo miedo a __________” es importante reconocer también el detalle del conflicto o de la situación que provoca miedo, es decir si ha habido alguna experiencia, o no… indagar un poco en el por qué de ese miedo…

Una vez que lo tenemos, vamos a poner razón a la emoción, a darle perspectiva… con preguntas como ¿De dónde viene ese miedo? ¿es fundado o infundado? Pregúntate también ¿qué es lo peor que te puede pasar? ¿Cuántas posibilidades hay de que eso ocurra? Y si fuera posible… ¿qué puedes hacer para evitar que eso ocurra? Y si realmente ocurriera ¿Qué harías para solucionarlo?

Incluso sería bueno experimentar con el miedo, situándonos en el peor de los casos: ¿qué pasaría? ¿sería tan terrible? ¿Qué otra alternativa tendrías? ¿y cual sería la mejor solución?

Por último, el pasar a la acción: para ello vamos a preguntarnos ¿Qué tres opciones podrías hacer hoy para bajar ese nivel de estrés? Y… un compromiso para pasar a la acción porque si no, no sirve de nada que analicemos todo lo demás… ¿Cuándo vas a empezar?

También nos puede ayudar, hablar con alguien de nuestro miedo e incluso pintarlo, dibujarlo… darle color, forma….

Cuento sobre el miedo

“En una ocasión, un león se aproximó hasta un lago de aguas despejadas para calmar su sed y, al acercarse a las mismas, vio su rostro reflejado en ellas y pensó: -¡Vaya! Este lago debe de pertenecer a este león. Tengo que tener mucho cuidado con él. Atemorizado, se alejó de las aguas, pero tenía tanta sed que regresó al cabo de un rato. Allí estaba otra vez el león. ¿Qué hacer? La sed lo asfixiaba y no había otro lago cercano. Retrocedió. Unos minutos después volvió a intentarlo y, al ver al león, abrió sus fauces de forma amenazadora, pero al comprobar que el otro león hacía lo mismo, sintió terror. Salió corriendo, pero ¡era tanta la sed! Lo intentó varias veces de nuevo, pero siempre huía espantado. Pero como la sed era cada vez más intensa, tomó finalmente la decisión de beber agua del lago sucediera lo que sucediera. Así lo hizo. Y al meter la cabeza en las aguas ¡el león había desaparecido!”

¿Te has preguntado cuántas cosas haces por miedo? Y…¿cuántas dejas de hacer?

Incluso…¿qué haces o no haces con tal de no sentir miedo?.

El miedo es sólo una ilusión nacida de tus pensamientos, no es la realidad.

Cuando comienzas a desindentificarte de tus pensamientos y a cuestionarte lo que crees, vivirás una realidad diferente.

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