Quizás hayas oído decir que es más fácil que te caiga un rayo a que te toque la lotería y, sin embargo, no hay un año en el que los niños de San Idelfonso no canten los números mientras millones de españoles atienden su televisión, con los nervios y la esperanza de que su número toque y su vida cambie para siempre. Y no es una costumbre moderna precisamente, pues la primera vez que se sorteó la lotería de Navidad fue en un año que pasaría a la historia: el 18 de diciembre de 1812 en Cádiz. El primer Gordo fue a parar al número 03604, y el precio del billete fue de 40 reales (con un premio de 4.000 pesetas). Como curiosidad, el Gordo de Navidad se ha repetido en dos ocasiones en la historia.

Y es que la esperanza, la fe, la ilusión, el miedo y la alegría son sentimientos que nos hacen tomar decisiones, ya que, no todas las decisiones que tomamos pasan por la estricta y rigurosa razón. A diario tomamos decisiones sin pensar mucho en ellas, es probable que, si calculáramos las probabilidades de ganar el Gordo, nunca jugásemos, pero claro, entonces a nadie le tocaría.

Hay personas solitarias que juegan mucho. Incluso hay personas que cuando se acerca la Navidad solo hablan de la lotería. Por otro lado, hay personas muy sociables que pertenecen a muchos grupos y sienten que jugar un determinado número les llevará a compartir una determinada experiencia. Además, es tradición, compartir la ilusión con tu grupo y afianzar la cohesión con él.

EXPECTATIVAS

La clave está, precisamente en esa esperanza de ganar, en las expectativas que nos ponemos… pensamos que si nos toca la lotería la vida cambiará para siempre… y lo vemos como la única opción de que nos cambie la vida…. Sin embargo, si me doy cuenta de que la expectativa es lo que yo quiero, pero no es la única opción, de que me cambie la vida, sino que es una entre varias o incluso muchas y no considero mi expectativa de ganar como de obligado cumplimiento, o sea, o todo o nada, no hay lugar a la frustración. Precisamente lo que hace que nos frustremos y nos quedemos “tocados” cuando no se cumple nuestra expectativa, en este caso de ganar la lotería, es pensar en que es la única opción que tenemos.

Claramente una vida sin expectativas no es posible, hay que tener ilusión, pero sabiendo que la expectativa es una opción más, que es la que yo quiero ahora, pero no es la única opción.

Es bien cierto que una lluvia de euros puede aliviar los problemas económicos inmediatos y dar un alegrón, un subidón momentáneo, pero, claro de ahí a pensar que se van a aliviar todos los problemas hay un abismo.

Y para comprobar esto se han realizado muchas investigaciones para ver qué consecuencias puede generar en una persona recibir una cantidad importante de dinero. En 2008, en Holanda se realizó un estudio sobre los ganadores de la lotería en Holanda y se concluyó que, efectivamente, aquellos que ingresaron más dinero se sentían más felices. No obstante, con el paso del tiempo, volvían a sentirse como al principio, ya que, una vez cubiertas sus necesidades, volvían a fijar sus objetivos en cuotas más altas. Otro estudio de la universidad de Nueva York demostró que la famosa frase “el dinero no da la felicidad” se cumple en estos casos. Tras preguntar a 3.000 ganadores de lotería comprobaron en sus respuestas que la riqueza recién adquirida generó un mayor impacto en la satisfacción general y satisfacción financiera, pero no en la felicidad o en la salud mental.

También hay estudios que demuestran que el 70% de los ganadores de una lotería se gasta todo el premio en solo cinco años. El caso más sonado donde ocurrió precisamente esto fue el del estadounidense Jack Whittaker, que ya era presidente de una exitosa compañía y a pesar de ganar 90 millones de dólares acabó en quiebra y divorciado de su esposa.

Cuando toca la lotería lo primero que habría que hacer es contratar a alguien experto en inversiones para que no se nos vaya lo ganado en un corto periodo de tiempo, pero, la mayoría de nosotros hoy no ganaremos tantos miles de euros, más bien al contrario…como mucho nos tocará alguna devolución… o nada! Así que, como decíamos antes, el manejo de las expectativas es fundamental en esto, el saber que es una opción pero que también hay otras diferentes y cuando la opción que ha salido no es la que queríamos lo que tenemos que hacer es trabajar la aceptación.

ACEPTACIÓN VS RESIGNACIÓN

Este concepto de aceptación tiende a confundirse con la resignación, pero no son lo mismo. En la resignación tus posibilidades de actuación son nulas, es decir, te dejas convertir en la víctima de las circunstancias y sientes que no puedes hacer nada para cambiar la situación: no me ha tocado la lotería, pobrecit@ de mí, nunca saldré de esta crisis económica que tengo…en este caso he depositado todas las esperanzas en esto y eso me generará frustración al convertirme, como decimos en una víctima indefensa.

Sin embargo cuando hablamos de aceptación hablamos de algo completamente distinto, se trata de reconocer que las cosas son como son, sin reaccionar emocionalmente, cuando te resistes a la realidad de las cosas eso es precisamente lo que te va a provocar sufrimiento emocional, desgaste y pérdida de energía, ahora bien, aceptar la realidad no significa que tengamos que estar de acuerdo con todo ni que no intentemos cambiar lo que queramos, se trata de asumir que lo que es, es, y desde ahí  ver qué se puede hacer desde esa situación para lograr el mayor beneficio.

Por ejemplo, podemos pensar: pues no me ha tocado la lotería…y yo quería ese premio para reformar mi casa, entonces plantéate: ¿qué puedo hacer para lograr pagar la reforma de mi casa ahora? O…simplemente pregúntate: ¿es realmente necesario reformar ahora mi casa? Y cuando te respondes vas viendo realmente qué es lo que puedes hacer desde la situación que tienes ahora sin ganar la lotería.

VALORACIÓN

Y una vez que has aprendido a aceptar la realidad, valora lo que tienes: la famosa frase de “bueno, tenemos salud”, la decimos como si es lo que nos quedara a modo de consuelo,  cuando realmente es lo más importante, pero si no tenemos ninguna enfermedad damos por hecho que la salud tiene que estar ahí, cuando este es un concepto completamente equivocado, así que, como decimos, para evitar esa frustración que puede provocar el no ganar la lotería si no hemos manejado correctamente las expectativas, invitamos a  escuchar el podcast en el que hablamos de gratitud o a leer el post de la gratitud, en el que dimos varias herramientas para trabajarla y desde ahí sentirnos realmente más felices desde dentro y no buscando la felicidad en lo que hay fuera, en este caso no buscar la felicidad en el premio gordo de la lotería!

Antes hablábamos de varios estudios que se han realizado en cuanto a la felicidad y la lotería y hay uno más que es verdaderamente esclarecedor también, decíamos la famosa frase de “al menos tenemos salud” a modo de consuelo, lo importante que es esta salud para la felicidad….pero también se sabe que una vez que se pasa lo más complicado en un proceso de enfermedad, los niveles de felicidad vuelven a resurgir, todo depende de cómo trabajemos por dentro y es que, el  estudio que habla acerca de la felicidad tras ganar el premio de la lotería consistió en analizar el grado de satisfacción con la vida y la felicidad de personas que habían ganado la lotería y personas que tras un accidente habían quedado con secuelas graves tras una enfermedad y se comprobó que tras un año del suceso los niveles de felicidad volvían a ser los mismos que antes de haber tenido lugar ese acontecimiento, por lo tanto vemos que realmente, el hecho de ganar o no la lotería hoy, no nos hará más felices a largo plazo e incluso puede llegar a suponer un gran problema si ganamos y no sabemos gestionar todo ese dinero.

Así que, felicidades a aquellos que hayan obtenido algún piquito, o un gran premio y felicidades también a esa gran mayoría que no ha ganado nada, pero que no van a tener un gran sufrimiento por ello, ya que ahora saben que gestionando bien las expectativas hay otras opciones, y que trabajando el agradecimiento para valorar no sólo la salud sino también todo aquello que realmente nos proporciona felicidad es lo que afectará directamente a su vida llenándola de plenitud y tranquilidad.

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