Hoy vamos a hablar de un tema que desde la neurociencia está siendo muy significativo e importante, y es el de:  la relación de nuestro intestino con el cerebro… y es que la relación mentecuerpo no es solamente un ideal al que todos queremos llegar, sino que es un hecho biológico. El cerebro y el intestino están estrechamente conectados y lo que ocurre en uno afecta al otro. Los microbios y las células nerviosas que habitan en el intestino se comunican entre ellos y con el cerebro de forma constante mediante lo que se conoce como eje intestinocerebro-microbiota.

Esta comunicación, que antes se creía que era del cerebro al intestino, ahora se ha demostrado que se produce en ambos sentidos, desde el intestino al cerebro y viceversa. Se trata, por tanto, de una red comunicativa muy activa.

Lo interesante de esta comunicación es que es bidireccional, es decir, no es sólo el cerebro el que le manda órdenes al intestino, sino que el intestino a su vez le manda información al cerebro. De hecho, parece ser que la mayoría de los ‘mensajes’ que se transmiten por esta vía son del intestino hacia el cerebro y no al revés.

Sabemos que nuestro intestino actúa como un segundo cerebro, y es que seguramente todos hemos sentido cómo cuando estamos nerviosos lo notamos en el intestino, esos nervios en el estómago, o decimos que se nos cierra el estómago… ¿no? y es que el intestino es sensible a emociones, emociones tales como la ira, la ansiedad, la tristeza y la alegría, y el cerebro puede reaccionar a las señales del estómago.… y este tiene mucha influencia en el desarrollo, también en las alteraciones cognitivas, además de incluso, ser capaz de regular nuestro estado emocional.

Según declara el Dr. Manuel Martín Carrasco, Vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, “el intestino humano contiene alrededor de 100 millones de neuronas, el mayor contingente neuronal fuera del cerebro, con el que guarda similitudes estructurales y funcionales; de ahí la denominación de segundo cerebro”. Además, hay un nuevo estudio, que se ha publicado en Science Direct, (web de búsqueda científica) que revela que existe una conexión directa entre el intestino y el cerebro a través de un circuito neuronal. Fíjate es que no es solamente que exista una comunicación que va del cerebro al intestino o viceversa, sino una conexión directa entre ellos… con este nuevo descubrimiento se espera encontrar nuevos tratamientos para los trastornos alimentarios como la obesidad, pero también para la depresión, la artritis, entre otros…

5 sentidos…. Más 2!!

Partimos de la base de que siempre se hablan de los 5 sentidos, el olfato, el gusto, la vista, el tacto y el oído… pues ahora se sabe que hay dos más. El sexto sentido que es la propiocepción, que es la capacidad de nuestro cerebro de saber cuál es nuestra postura, si estamos encorvados,  estirados, si estoy de pie, si estoy tumbada/o … y es que la influencia que tiene la postura de nuestro cuerpo en nuestro cerebro es enorme… según como tengamos la postura de nuestro cuerpo influye incluso en la memoria y en cómo nos sentimos… hemos hablado en alguna ocasión de como las posturas cerradas, hombros hacia delante, como alicaídos nos llevan a un estado de animo de tristeza, sobrecarga…

Y el séptimo sentido es el de Interocepción, que es la percepción del estado interno de nuestro cuerpo, esto es que nuestro cerebro integra todo lo que está haciendo nuestro cuerpo, integra lo que está haciendo el intestino, si mi corazón acaba de bombear, de si estoy respirando por la nariz o por la boca, inhalando o exhalando… y la interocepción es muy importante, puesto que ante la información que venga de fuera o de dentro de nosotros, nuestro cerebro dará prioridad a lo de dentro. Por tanto, aquí nos damos cuenta de lo importante que es escuchar nuestro cuerpo… y de ahí surgen muchos estudios de ver cómo nuestro intestino se comunica con nuestro cerebro, por lo que la neurociencia investiga cómo las bacterias que están en nuestro intestino regulan la actividad de nuestras neuronas.

Microbiota, ¿qué es?

Conocemos desde hace décadas de la existencia de un conjunto de microorganismos, la llamada microbiota, que habitan en el intestino; hablamos de millones de bacterias de más de mil especies distintas, ayudando a regular el funcionamiento del intestino. El estudio de la relación entre el intestino y el cerebro pasa por conocer mejor cuáles son las funciones de dicho sistema de forma más exacta, cómo altera el funcionamiento intestinal y cómo puede afectar esto directa o indirectamente a la salud mental.

Como decimos, la comunicación entre ambos, se produce en ambos sentidos y las sustancias químicas que intervienen en esta transmisión proceden de los nutrientes que obtenemos de los alimentes…  Como decimos el cerebro y el intestino se comunican a través del nervio vago, pero también se comunican químicamente, ya que El intestino también se conecta con el cerebro a través de químicos como las hormonas y los neurotransmisores que envían mensajes. Y estos mensajes químicos pueden verse afectados por las bacterias, los virus y los hongos que viven en el intestino llamados  “microbioma intestinal”.
Las bacterias, los virus y los hongos que viven en el intestino pueden ser beneficiosos, inofensivos o dañinos. Y un ejemplo claro de esto es la serotonina, que como sabemos es la hormona de la felicidad, es la sustancia responsable de mantener el equilibrio de nuestro estado de ánimo es un neurotransmisor que puede influir en muchos aspectos relacionados con todo el cuerpo, desde el estado de ánimo, la memoria, el ciclo del sueño, pasando por mejorar nuestro estado mental y la motivación…. Y la serotonina se produce en hasta un 90% en el intestino,  y luego claro… viaja al cerebro.

La Serotonina

La serotonina, como decimos, es el neurotransmisor que influye en nuestro estado de ánimo. La serotonina produce placer al estar en compañía, reduce la sensibilidad al dolor, promueve el sueño profundo y nos da una sensación de paz interior…Aquí si podríamos decir la frase o dicho de “la felicidad pasa por el estómago” Ésta procede de una proteína que obtenemos de los alimentos, el triptófano, y el triptófano se consigue de alimentos como el pollo, el salmón, el huevo, leche, anacardos, nueces, copos de avena, maíz integral, arroz integral…plátanos… pero también podemos aumentar el nivel de serotonina a través de la práctica de la meditación, yoga, del deporte… aumentando en definitiva nuestro bienestar…

Y es que el estilo de vida que llevemos es importante, hay nuevos estudios que confirman que practicar mindfulness, realizar prácticas de reducción de estrés, de yoga, de alguna actividad deportiva, nos ayuda consiguiendo aumentar nuestro bienestar.

Por tanto, podemos actuar tanto desde nuestro estómago, con unos hábitos alimenticios correctos que nos ayuden a mantener la microbiota intestinal sana, podemos actuar desde la mente y con ello conseguir el sostener el correcto bienestar psicológico.

Por tanto, la conexión entre mente y cuerpo desde la ciencia ahora es real, y es importante que no dejemos a nuestro cuerpo de lado y que comencemos a reconectar con nuestros cuerpos, ya sea cuidando de la mente y de nuestra alimentación….  Y es que Pensamos, sentimos y procesamos la información con todo el cuerpo a la vez.

En definitiva, podemos integrar la evidencia de la gastroenterología y de la neurociencia.

¿AÚN NO TIENES LA GUÍA EN 4 PASOS PARA EXPRESARTE DE
MANERA ASERTIV@?

Consíguela aquí ¡GRATIS!.

Recibe GRATIS la "Guía en 4 pasos para expresarte de manera asertiva".

*Información básica de Protección de Datos. Responsable: Om mind coaching (Isabel Rubio y Ruth Prieto) – Finalidad: Enviar información adicional sobre los contenidos del blog, guías y documentación práctica sobre las actividades de Om Mind Coaching. Legitimación: Consentimiento del interesado. Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo autorización expresa u obligación legal. Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, portabilidad de los datos, limitación u oposición a su tratamiento, transparencia y derecho a no ser objeto de decisiones automatizadas.
Share This