Hoy dedicamos este post a la relación entre lo que pensamos, sentimos, hacemos y el resultado que esto tiene…

En anteriores posts hemos hablado de lo que es una creencia, os contábamos entonces que las creencias son básicamente juicios y valores sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea, y que dependen mucho de nuestras vivencias, de nuestras experiencias.

Y también hemos hablado de las emociones, decíamos que no existen emociones malas o buenas, todas las emociones son positivas en la medida en que nos dan información, otra cosa es que las vivamos como agradables o desagradables. Podemos decir que las emociones nos hablan de lo que necesitamos, cuando yo siento una emoción desagradable … responde a una necesidad… y es que todos los seres humanos tenemos tres necesidades básicas: libertad, amor y seguridad.

La relación entre las creencias o los pensamientos y las emociones es muy muy estrecha, tanto que a veces no somos capaces conscientemente de hacer una separación entre lo que pensamos y lo que sentimos…

A veces ante una situación estresante es tu cuerpo el que primero lo nota… por ejemplo, me viene a la cabeza cuando estudiaba… y de repente el profesor preguntaba a los alumnos de manera aleatoria, en ese momento se me aceleraba el corazón y me daba un vuelco el estómago y luego me venían los pensamientos de … que no me pregunte, ay y si no me lo sé… y también el caso contrario, de pensar, mañana tengo examen y a raíz de ese pensamiento sentirme nerviosa…

Es cierto, que mi forma de pensar condiciona mi manera de sentir, y que los pensamientos crean estados emocionales. Y claro esto nos lleva, a que lo que hacemos, influido por lo que pensamos o sentimos, determina un resultado…

La manera de pensar crea un estado emocional nos hace actuar de una manera u otra, incluso hay veces que queremos salir de la rueda de un pensamiento y no lo conseguimos, porque seguimos actuando de la misma manera siempre, actuamos según nuestras creencias, memorias, experiencias… ante una situación, pensamos de una manera, nos sentimos de una forma determinada, me comporto conforme a como pienso y siento y esto, al final, me lleva a un resultado.

Por ejemplo, quiero adelgazar, pero no consigo empezar con una dieta, o no consigo hacer algo de deporte…

En este ejemplo, lo que yo quiero es adelgazar, pero no lo consigo, no actúo, no hago nada para adelgazar. Entonces plantéate:

  • ¿Qué pienso por no estar haciendo lo que me gustaría? Pues quizás pienso, jolín otro día que no he hecho nada por comer de manera saludable, ni deporte etc
  • ¿Qué siento?… me siento mal, quizás me pongo triste porque no lo estoy llevando a cabo y siento que me estoy fallando, y es que además me enfado conmigo por no hacerlo
  • ¿Qué hago?… pues quizás como me he enfadado pues saco el enfado con mis hijos e inconscientemente les estoy culpando a ellos por algo que no estoy haciendo yo
  • ¿Y cuál es el resultado?… Pues quizás el resultado es que todas las noches discuto con mis hijos y luego me acuesto triste… y así van pasando los días, con ese pensamiento de ya me vale, otro día que no estoy haciendo nada, me siento triste y enfadada, pago mi enfado con otros y eso me hace luego estar mal….

Entrando en un bucle…en un  círculo vicioso…

Y es que ante una situación generamos unos pensamientos, unas emociones y también unas sensaciones físicas, y nos podemos dar cuenta de ello, si generamos pensamientos, porque a lo mejor te sorprendes con este dialogo interno, de otra vez que no he hecho nada etc, o quizás te des cuenta de que lo sientes en el cuerpo porque tienes el cuerpo tenso o relajado si la situación es agradable para ti… también por la carga emocional, te puedes sorprender con una sonrisa en tu cara o al revés, enfadada y tensa….

Luego además la mente, ante una situación se transporta al futuro para averiguar qué es lo que va a pasar, e igual nunca se produce… y esto nos puede generar estrés o ansiedad… llevando este pensamiento al futuro, pero impactando en nuestro cuerpo en el presente, y obteniendo un resultado en el presente… y a veces la mente se va al pasado y esto nos puede ocasionar tristeza, o no querer que algo se repita por lo que actuamos en base a ese pasado, por lo que nos resulta difícil cambiar nuestro futuro.

Es importante observar nuestros pensamientos, y es que a cada momento estamos tomando decisiones que nos llevan a acciones concretas, y ello a un resultado concreto. Decisiones en el trabajo, decisiones en familia, decisiones desde que te levantas hasta que te acuestas…. Estas decisiones se basan en esquemas mentales que generan nuestros pensamientos, si nos damos la oportunidad de pensar diferente, actuaremos diferente y el resultado será diferente… así de sencillo.

Hay un proverbio que dice así: “Siembra un pensamiento y cosecharás una acción. Siembra una acción y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino»

Ejercicio de autorregulación emocional

Para generar pensamientos alternativos, te proponemos auto observar el modo en que tu cuerpo reacciona a las emociones que ciertas ideas y pensamientos te generan y que luego se ven reflejadas en nuestras acciones. Esto nos ayuda, a ver cómo, a veces, los pensamientos nos hacen sentir y actuar de manera que no deseamos, sin ni siquiera a veces, darnos cuenta.

Paso 1

El primer paso es pensar en aquella situación que se repite, y que quieres cambiar, como el ejemplo que pusimos de “quiero adelgazar pero pasan los días y no me pongo a dieta ni hago deporte ni nada que me haga adelgazar” … Es decir, aquella situación que te está provocando sufrimiento.

Paso 2

Ante esa situación que tienes en mente, pregúntate ¿qué pensamiento te viene ligado a esa situación? ¿qué otros pensamientos van de la mano?

Paso 3

Una vez que tengas anotados aquellos pensamientos que te vienen, pregúntate ahora ¿Cómo te sientes en esta situación? ¿qué emociones aparecen en ti cuando te vienen estos pensamientos? Y cuando ya lo has respondido, insiste ¿qué más te viene?

Observa cómo te hace sentir

Paso 4

Reflexiona sobre cómo te comportas en esa situación ¿Qué es lo que haces?

Paso 5

Esta manera de comportarte tiene un resultado, ¿qué consecuencias te trae esa conducta? Y por lo tanto, ¿Cuál es el resultado de tener ese pensamiento ahí?

Paso 6

Si has elegido una situación que quieres cambiar entonces es que este resultado no te gusta…. Así que, pregúntate ¿Qué resultado quieres tener?

Paso 7

Cuando lo tengas pregúntate… para llegar a ese resultado ¿qué puedo hacer?

Paso 8

Si ya lo tienes, ¿qué sentirás cuando hagas eso? Es decir, ¿cuál es la emoción que surgirá cuando lo hagas?

Paso 9

Y, por último, ya teniendo claro qué es lo que quieres lograr, el resultado, qué es lo que vas a hacer para conseguirlo, y qué vas a sentir cuando lo hagas, es decir, qué emoción estará ahí presente, pregúntate entonces ¿qué pensamiento es el que necesitas? ¿Cuál es el pensamiento que te ayudará a conseguir ese resultado deseado…?

Lo que haces con esto es ponerte en la situación, concretar… pensar qué es lo que quieres realmente, verlo desde otra perspectiva….y es que,  sabes que esa situación determinada te hace sentir de una manera, te hace tener quizás los mismos pensamientos en bucle y actúas en base a tus pensamientos y emociones, con lo cual si nos centramos en cuál es el resultado que quiero realmente, de manera concreta:  en este ejemplo de “quiero adelgazar”, buscamos un resultado concreto: Quiero adelgazar 3 kilos, y qué puedo hacer para llegar a ese resultado? (si me lo preguntas a mi te podría decir: Pues puedo ponerme a dieta, y para ponerte a dieta ¿qué necesito sentir que me pueda ayudar? Pues no sé, quizás sentir satisfacción por la valentía de hacerlo, de tomar una decisión…. ¿y qué pensamiento me ayuda a conseguir este resultado, el querer adelgazar? Me podría ayudar pensar que me voy a sentir bien conmigo misma, que puedo conseguir lo que me proponga… etc.

Cómo te hablas a ti mism@

La manera en que nos hablamos a nosotros mismos es muy importante,  y es que el lenguaje es el reflejo de cómo pensamos… si nos hablamos con duda, si te criticas o si tu lenguaje es derrotista, quiere decir que nuestro pensamiento también lo es. Sin embargo, si nuestra forma de hablar es constructiva e inspiradora es porque así también es nuestro mundo interior, nuestro pensamiento.

Y si el lenguaje es consecuencia de como pensamos, podemos influir nuestra forma de pensar, cambiando la manera de hablar…

Las palabras no son inocuas, y dejan huella… lo que nos decimos nos deja huella, tanto para bien como para mal… las palabras contienen la energía de su significado, por eso es tan importante hablar y hablarnos con cariño, amabilidad, con respeto y de una manera que nos de energía, porque esa energía no sólo nos beneficia a nosotros, sino también a quienes nos escuchan, por tanto, con tus palabras también influyes emocionalmente en los demás.

Así que aprovecha para cambiar tu lenguaje para convertirlo en fuente de energía para ti y los que te rodean!

 

 

 

 

 

 

 

 

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