Hace unos días nos surgió en una sesión de coaching algo que nos pareció muy importante y queríamos compartirlo en este espacio: hablamos sobre el respeto, y es que, el respeto es la base para la convivencia, es necesaria para vivir sin conflictos, porque respetar nos ayuda a aceptar a los demás. Nos vamos a centrar en el respeto hacia los demás y también hacia nosotros mismos.

Ambos están muy relacionados entre sí, porque si no respetamos a los demás, no van a respetarnos a nosotros, y si no nos respetamos a nosotros mismos tampoco vamos a ser respetados por los demás.

Respetar es darnos cuenta de que los demás también tienen derechos, por que somos diferentes, pensamos y sentimos cada uno a nuestra manera, y esto es importante saber aceptarlo para poder respetar al otro…

Cada uno de nosotros somos diferentes y podemos tener diferentes gustos, diferentes opiniones, pero eso no significa que no nos respetemos, es más, mostramos respeto cuando no juzgamos a la otra persona por ello, por tanto, también implica tener una mente libre de prejuicios, porque respetar es aceptar a la otra persona tal y como es, no como nos gustaría que fuese. Y para ello es importante la empatía, ponernos en el lugar del otro nos ayuda a entender lo que piensa, siente o dice.

Porque si, por el contrario, lo que queremos es que nos den la razón a toda costa pues aquí resulta más difícil respetar… yo puedo ser de una ideología política determinada, por ejemplo, y respetar que tu tengas otra muy diferente.

Cuantas discusiones nos ahorraríamos si respetáramos las diferentes opiniones, ¿verdad?  y es que, tendríamos que hacer un ejercicio profundo de respetar aquello que no entendemos. Hacer un ejercicio de respeto de ideas, de gustos, es muy importante efectivamente y una buena manera es con el “agradecimiento”, esto ya lo hemos hablado en otras ocasiones, el sentirte agradecido y demostrarlo nos ayuda a mantener unas mejores relaciones con los demás. Si te despiertas y te sientes agradecido por estar vivo, por los placeres del día a día, como el agua caliente, la misma cama donde duermes… estarás respetando la naturaleza, la propia vida, … entre otras cosas.

Además de respetarnos y respetar a otros, hay muchos tipos de respeto, por ejemplo, el respeto a las normas, a los animales, a la naturaleza, el respeto a la vida…

Hay muchos tipos de respeto, los más importantes son respetarse a uno mismo y respetar a los demás, pero también los otros, y es que el respeto es aprender a tolerar, a no discriminar, el respeto es aceptar a la otra persona y no pretender cambiarla. Es evitar hacer aquello que a otros les duele, y claro, es importante tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Y cuando entiendes esto, aprendes de manera natural, va de la mano el respeto a la vida, el respeto a los animales, a la naturaleza… y así cada forma de respeto, el respeto en la familia, en los niños…

El Respeto hacia uno mismo

El respeto hacía los demás empieza por respetarnos a nosotros primero, , ambos están relacionados, si no nos respetamos a nosotros mismos, no nos van a respetar los demás, ¿verdad? Y el valor del auto respeto a veces lo damos por sentado, aunque no lo pongamos en práctica…  y es que para respetarnos lo primero sería vernos como un ser único: alguien que se respeta y se trata con amor, será, seguro, más tolerante hacia los demás.

Y es que, aceptarse tiene que ver con reconocer tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades, porque somos así y forman parte de nosotros, por lo que cuando cometamos errores, deberíamos tratarnos con amor y con responsabilidad, evitando ser demasiado exigentes o duros con nosotros mismos.

A veces ni siquiera nos damos cuenta de que nos faltamos el respeto a nosotros mismo,

nos tratamos fatal, nos machacamos ante un error, en lugar de tratarnos con compasión y cariño, tal y como lo haríamos con un amigo… priorizamos muy a menudo las necesidades de los demás, y las nuestras las dejamos a un lado… esto me suena mucho a las madres, a estar para los hijos y ¿Dónde está nuestra prioridad?…

Y podemos avanzar con esto, es decir podemos cambiar ciertas creencias para ayudarnos a respetarnos.

Lo primero que podemos hacer es asumir que tenemos los mismos derechos que los demás, por tanto, debemos tratarnos igual que a otros, con tolerancia, con compasión…

Comprender que somos tan valiosos como los demás, por lo que merecemos que nuestras necesidades sean tenidas en cuenta. Y cómo decíamos, reconocer nuestras fortalezas y errores, ser consciente de ellas para que no nos limiten. Cuando soy consciente es cuando puedo hacer cambios o tomar decisiones.

Y  es que cuando uno se tiene respeto a si mismo, respeta también a los demás, y bueno al mundo en general, valorarse a uno mismo tiene mucho que ver también con la autoestima, con comprender y apreciar tu valía. Aunque también es importante no confundir el respeto a uno mismo con el ego, es decir con ver solo los rasgos buenos, se trata de verlo todo en su conjunto. El respeto hacia nosotros tiene que ver con la autenticidad de la que hablamos hace unos posts.

Qué hacer si los demás no nos respetan

Lo primero es, tratar a los demás como queremos que nos traten, sabemos que es una frase muy típica, pero es que es así, si quieres que te respeten vamos a empezar nosotros por respetar a los demás…

Lo segundo, vamos a respetarnos a nosotros mismos. Porque si los demás ven que te respetas, ellos nos van a respetar, por tanto, deberíamos ser prioridad hacía nosotros mismos.

Muy importante, también es lo que transmitimos, nuestro lenguaje corporal, y es que, si vamos a transmitir algo, si vamos a dar nuestra opinión, a un grupo de personas y nuestra voz es bajita, insegura y nuestro cuerpo está cerrado, con postura de cierre, por ejemplo, de brazos cruzados, es probable que no se nos tome en cuenta… en cambio, si expresamos lo que pensamos con voz firme, mirando a los ojos a los demás y seguros de nosotros mismos es más probable que la respeten.

Con quién nos relacionamos también es importante, y es que, si esas personas son irrespetuosas y faltan el respeto, quizás sea mejor separarnos de ellas… además de defendernos, es decir no permitir que nos falten el respeto, si ocurriera, pues deberíamos decirlo, como “no me ha gustado lo que has dicho”, “no permito que me hables así”… y como decíamos, tiene que ver con la autoestima y con la autenticidad, por tanto sería aumentar, potenciar nuestra autoestima, con distintas técnicas que nos ayuden.

Hoy nos gustaría terminar con un cuento que refleja muy bien lo que es el respeto:

“Cuentan que una vez crecieron juntos un junco y un roble. Al cabo del tiempo el roble se hizo un enorme y engreído árbol que menospreciaba al junco burlándose de esta manera:

 ¡Qué pequeño y débil eres! Ni siquiera tienes ramas y tu tronco no aguantaría ni un cuarto de kilo. Yo, sin embargo, soy grande, tengo poderosas ramas y mi tronco es mil veces más robusto que el tuyo. No sé ni siquiera por qué te hablo.

El junco ni se inmutaba ante tales palabras, mas se entristecía de que su compañero, el roble, estuviese tan apartado de sí mismo.

Un día un tornado arrasó la comarca y mientras que el roble se oponía a la virulencia del aire con todo su vigor, el junco se plegaba. Tan fuerte era el tornado, que terminó arrancando el roble.

Cuando llegó la calma, el junco se mantenía en pie porqué no se opuso frontalmente a la enorme fuerza que les atacaba, sino que la supo eludir, mientras que el roble cayó por creerse invulnerable, terminando por convertirse en leña para los leñadores. Al verlo el junco se decía:

 Tanta vanidad y soberbia ¿de qué te han servido? Tu inflexibilidad ante el tornado te ha llevado a tu propia caída.”

Como bien dice el cuento, todos tenemos cualidades y éstas nos hacen diferentes, por lo que saca partido a tus fortalezas y nunca menosprecies a los demás por no ser como tú.

 

 

 

 

 

 

 

 

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