Hoy queremos traer algo que poca gente conoce….y es que ¿Sabías que muchas asanas o posturas de yoga,  tienen su propia historia, basada en la mitología hindú, y que precisamente de ahí surge su nombre?

Muchas de estas historias mitológicas reflejan anhelos, obstáculos, intenciones y valores de los seres humanos.

Además de ser interesante y curioso, el conocer su historia ayuda a inspirarnos cuando estamos sobre la esterilla. Cuando conoces la historia de la postura que vas a realizar te ayuda a centrarte más aún en la práctica, como si así plasmaras lo extraordinario de estos seres mitológicos en el asana y de alguna manera puedes interiorizar esos valores que lleva en sí la historia de la postura en cuestión.

Hoy nos vamos a centrar en la postura del Guerrero, que en sáncrito se llama Virabhadrasana: Virabhadra es el nombre del guerrero y asana significa postura, así que de ahí su nombre Virabhadrasana, postura del guerrero, pues bien, esta postura tiene 3 variantes: Virabhadrasana I Virabhadrasana II Virabhadrasana III. Se llama de una forma u otra en función de cómo se colocan los brazos y piernas y, como veremos ahora, cada una representa un momento diferente en la historia de la postura, ya que, están inspiradas en los movimientos que realiza el guerrero mítico Virabhadra en el momento de la lucha.

Cuando hablamos de yoga siempre decimos que es la unión del cuerpo y de la mente, al conocer la historia y los valores que hay detrás de la postura también estamos cultivándola.

Virabhadra era un guerrero que, tal y como cuenta la mitología hindú, surge de una de las trenzas de Shiva, que es el Dios de la destrucción, que acaba con lo que existe para que pueda surgir lo nuevo y la vida se transforme y renueve, su carácter es complejo ya que es a la vez temible y compasivo y se puede decir que este aspecto despiadado de Shiva se relaciona con el temor al cambio que es tan común en los seres humanos. 

Así que es más preciso definirlo como el dios que regenera el universo.

En el camino espiritual es necesaria la destrucción de la negatividad, de los malos hábitos y de la ignorancia, además de dejar atrás el pasado para crecer y evolucionar lo cual está muy relacionado con el crecimiento personal.

Según esta tradición, la creación y la destrucción son ciclos continuos, y es que…así es…lo único permanente es el cambio.

He aquí la historia:

Sati, hija del rey Daksha, se enamora de Shiva y se casa con él a pesar de la oposición de su padre.

Entonces Daksha, el rey, decide celebrar un yagna (ceremonia ritual), e invitar a todos los dioses, dejando fuera a su hija y su esposo. Sati decide asistir a pesar de no haber sido invitada. Al llegar, es repudiada por su padre y sus familiares, quienes cuestionan las virtudes de Shiva. Sati, enfurecida y humillada, le dice a su padre: “Como tú me diste este cuerpo, ya no quiero estar asociada con él”. Según algunas versiones, entra en un profundo estado de meditación (trance) hasta que su cuerpo muere al estallar en llamas. En otras, se inmola lanzándose a las llamas del sacrificio ceremonial.

Cuando Shiva se entera de lo sucedido, furioso, se arranca sus largas trenzas y de una de ellas surge el guerrero Virabhadra al que ordena matar al rey Daksha. 

Es en este momento en el que se inspiran las tres posturas del guerrero: 

– Guerrero I: Virabhadra alza las dos espadas en alto
– Guerrero II: apunta con ellas a su objetivo con determinación
–  Guerrero III: con un movimiento preciso y sutil decapita a Daksha

Con el rey Daksha ya muerto, Shiva, se da cuenta de lo que ha sucedido: siente compasión en lugar de ira y decide revivirlo reemplazando su cabeza decapitada por la del primer animal que tiene cerca: una cabra.

Hay que decir también que posteriormente Shiva resucita a su Esposa Sati.

Esta historia representa la lucha interior contra el ego y la ignorancia.

 Lo que realmente se evoca en esta asana es al guerrero espiritual. Al alzar los brazos empuñamos las espadas con las que podemos destruir al verdadero enemigo, el ego y la ignorancia, así como Virabhadra cortó la fuente de la arrogancia de Daksha, su cabeza. Recordemos que Shiva destruye para crear, es conocido como temible y compasivo.

El guerrero valiente, que está preparado para la lucha, lleno de determinación para cumplir su misión, controla todo a su alrededor, con su atención permanente, no solo en lo que está delante de él sino también en lo que sucede a su alrededor, así, al practicar esta asana cultivamos la mente, ya que, la atención no debe estar sólo en lo que ven los ojos sino en no perder la alineación de la postura para que no se pierda presencia y firmeza, manteniendo todas las acciones y direcciones necesarias, cultivando la fortaleza interna y determinación necesarias para enfrentarnos a las vicisitudes de la vida. Así, Virabhadra nos enseña a mantener el equilibrio y la estabilidad interna y externamente en las condiciones más adversas

Como sabes, en yoga hablamos de esa conexión cuerpo mente, pues bien, en cualquiera de sus variantes esta postura requiere coordinación y concentración como ese guerreo Virabhadra y así mejora la capacidad de enfoque en la mente y a nivel corporal fortalece las piernas, alargando los músculos internos, trabaja los glúteos, ingles y la apertura de caderas ya que se flexibilizan los flexores de las mismas.

Como se trabajan los pequeños músculos de los pies y tobillos contribuye a mejorar la estabilidad.

Por involucrar varios músculos a la vez, y por el hecho de que cada lado del cuerpo está ejecutando acciones totalmente distintas, nos ayuda a registrar dónde se encuentran nuestras debilidades, nuestros puntos fuertes, y dónde cargamos tensión. Por lo tanto, ayuda mucho en la corrección postural

PASOS PARA REALIZAR LA SECUENCIA DE LOS TRES GUERREROS

Vamos a pasar por los tres guerreros, es importante utilizar una buena esterilla de yoga que sea antideslizante ya que nos ayudará mucho a poder mantener las posturas.

Sigue estos pasos para realizar la postura del Guerrero 1:

Una vez en la esterilla nos colocamos en la parte delantera  con los pies juntos, de momento con las manos en las caderas y vamos a dar un paso muy amplio con la pierna izquierda hacia atrás, permite que el talón se levante apoyando las almohaditas de los dedos del pie izquierdo, el pie derecho se mantiene como estaba y desde ahí flexionamos lentamente la rodilla derecha hasta que queda justo encima del tobillo y una vez ahí vemos si nos podemos sentar un poquito más, si es así, deslizamos el pie de atrás un poquito más hacia atrás para ver si podemos poner la pierna derecha en ángulo recto, si no, no importa lo importante aquí es que esté la rodilla justo encima del tobillo y que la rodilla de delante mire de frente, que no se nos vaya hacia un lado o hacia el otro,  y colocamos las caderas también de frente que no se nos abran hacia el lado izquierdo. Ahora juntamos las palmas de las manos delante entrelazando sólo los pulgares y elevamos los brazos estirados por encima de la cabeza…. ese sería el guerrero 1 empuñando las dos espadas hacia arriba importante que tener en cuenta que el tronco está erguido es decir se mantiene en la vertical.

Sigue estos pasos para realizar la postura del Guerrero 2:

Desde ahí vamos a pasar al guerrero 2, ahora dejamos que apoye el talón del pie de atrás y abrimos el pie en un ángulo de 45 grados desde ahí bajamos los brazos para colocarlos en cruz poniéndolos a la altura de los hombros y dirigimos la mirada hacia la mano de delante con firmeza, con la determinación del Guerrero que se enfoca hacia su objetivo, las mantenemos ahí respirando sintiendo como repartimos bien el peso en las dos plantas de los pies manteniendo también ese equilibrio con firmeza y determinación con el cuerpo bien erguido, respirando.

Sigue estos pasos para realizar la postura del Guerrero 3:

Y desde ahí para pasar al guerrero 3  vamos llevando los brazos arriba juntamos las palmas de las manos volvemos a levantar el talón del pie izquierdo, cerramos un poco la separación de las piernas llevamos el peso hacia la pierna derecha y, poco a poco, vamos bajando el tronco a la vez que subimos la pierna izquierda hasta que llegamos a la horizontal con los brazos muy estirados hacia delante estamos generando una línea completamente recta desde la palma de las manos brazos,  cabeza,  tronco, pierna, hasta la punta del pie izquierdo, si nos mirarán de lado seríamos como una T mayúscula y ahí en esa acción del guerrero que termina su lucha contra el ego, En este guerrero también es muy importante la posición de la cadera que debe de mirar al suelo y desde ahí vamos a mantener el equilibrio respirando y para deshacer elevas del tronco mientras bajas la pierna y para terminar juntas las piernas delante.

Y ahora sería el turno de hacerlo con la otra pierna.

Las posturas del guerrero son muy completas porque estás trabajando tanto piernas como brazos y espalda…y cuando las haces también nos aportan una libertad mental muy alta y tras realizarlas te sentirás más activ@, liger@ y dinámic@.

Así que, ahora que ya conocéis la mitología de Virabhadrasana estamos convencidas de que miraréis la postura desde otra perspectiva distinta.

 

 

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